|
||||
| Factores rumbo a los comicios municipales de Neuquén |
|
La situación en Villa la Angostura, un factor que aunque no se crea, tendrá que ver. La interna en el MPN, fundamental. La diáspora de la coalición, con el Frente Neuquino ya sepultado por las circunstancias. Las primarias de agosto, también importantes.
El tránsito hacia los comicios aun sin fecha en la capital neuquina –el acto cívico-político más importante que le queda al año en Neuquén- estará condicionado por algunos factores singulares, que hacen algunos al MPN y otros a otros partidos. Veamos: La evolución de la situación en Villa la Angostura. Es un duro examen para el fin de la gestión de Sapag y el principio de la renovada para el mismo gobernador. Lo de Villa La Angostura, y otras poblaciones en menor grado, es un desastre ambiental con fuertes implicancias negativas para la economía. La temporada turística invernal ha sido seriamente afectada. El gobierno ha anunciado que serán más de 350 millones de pesos los que se invertirán en el esperanzado “podemos” que se lanzó como consigna. Fiel a su costumbre, exageró: hay en ese monto inversiones, como la de conexión eléctrica, que se habían anunciado antes de la erupción del volcán Puyehue. Todavía está por verse si la ciudadanía quedará conforme con la energía y la dedicación puesta en la contingencia por la gestión de Sapag, o si le pasará algún reclamo expresado luego en lo electoral. La interna de los precandidatos a intendente en el MPN. Es un factor de primer orden, porque dejará en evidencia la vigencia de las pulsiones contradictorias que tiene el partido provincial, como consecuencia del más fuerte choque generacional y de liderazgo de toda su joven historia de 50 años, con una eventual interna que puede ser más importante de lo que se proyecta. Lo concreto es que Sapag aparentemente no jugará abiertamente a favor de ninguno, aunque se sugieran “guiños” íntimos hacia alguno, que como es improbable que se haga público, se torna absolutamente relativo. Las fuentes de este diario dicen que José Brillo sigue firme pero sin el apoyo de Sapag ni de Sobisch: en concreto, deberá jugar con su propio sector celeste, y es una prueba de fuego más para ese grupo de dirigentes y afiliados que nació bajo aquella consigna alguna vez anunciada y luego disimulada por las conveniencias, de recrear un partido provincial que no dependa de apellidos ilustres. Rodolfo Laffite no ha recibido la bendición tampoco, pero es un hecho que no se moverá un solo dedo a su favor desde el sobischismo. Marcos Silva es por ahora un entusiasta creador de eslóganes, y además sugiere que tanto Sapag como Sobisch lo ven como una opción importante. Silva tiene un poder que no puede desdeñarse: no es un detalle ser el presidente de la cooperativa CALF, una entidad que tiene uno de los presupuestos más importantes fuera de los niveles estatales. Pablo Villacorta y Omar Lorenzo persisten, pero ninguno tiene la construcción suficiente como para sobrevivir una contienda fuerte. La diáspora de la coalición anti-MPN. En el radicalismo no fragua la posibilidad de reunificarse electoralmente. Para esto sería necesario un acercamiento concreto entre Martín Farizano y Horacio Quiroga. No se ha producido todavía. De hecho, el partido decidió sus candidaturas a diputado sin la participación del sector que responde al actual diputado nacional. Además, le advirtieron que no permitirán que conserve su afiliación radical si va como candidato de otros partidos, como sería si se presenta con Nuevo Compromiso Neuquino, aliado con la Coalición Cívica-ARI. Farizano no termina de definir la fecha de los comicios, y en sus filas hay quienes le piden desesperadamente que se presente a la reelección. En el UNE, las cosas no están para nada tranquilas. Pese a haber conquistado junto al riosequismo cuatro bancas en la legislatura (un resultado excelente para ese sector), la carrera hacia la intendencia se ve complicada por la fuerte agitación que existe en sus propias filas, con mucha y permanente tensión entre el grupo básicamente sindical y el básicamente político. Mariano Mansilla es el candidato y no parece que habrá posibilidades de sumar otras fuerzas más que las que ya tiene. Y en el peronismo, lo único que está claro es la candidatura de Darío Martínez, que lo único que ha hecho durante todo este tiempo es saludar con ansiedad redoblada cualquier gesto político de la suprema Cristina Fernández. Lo concreto es que, entre una UCR obligada a apoyar a Alfonsín, un UNE obligado a la prescindencia nacional, y un PJ más cristinista que nunca, no parece posible volver a aplicar la teoría del paraguas que proteja una alianza puramente local. Las primarias de agosto. Tendrán una importancia básica en la capital neuquina: serán un anticipo de intención de voto al menos entre cuatro fuerzas que pueden mover el amperímetro de las inclinaciones ciudadanas. Estas son el MPN, el PJ, la UCR y la Coalición Cívica-Ari. Será como una encuesta, no solo a nivel nacional, sino para aplicar a nivel jurisdiccional. Recordemos que son obligatorias, es decir, se harán con todo el padrón y concurrirá a votar mucha más gente que lo que lo haría en una convocatoria interna sin obligación de voto. Además, puede ser que depuren a algunas listas que antes podían presentarse por simple recolección de avales, y que ahora deberán pasar por el filtro de los votos reales para cubrir el mínimo que las habilite. Rubén Boggi Diariamenteneuquen
|







