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El pueblo y su camino
"El pueblo nos dijo en las urnas que éste es el camino que quiere seguir". En el primer acto público de Gobierno, luego del contundente pronunciamiento popular del 54 por ciento de los votantes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó en claro que su segundo mandato tendrá los mismos ejes que impulsó Néstor Kirchner. Por Sergio Fernández Novoa (*)

Lineamientos que permitieron una notable recuperación de puestos de trabajo, crecimiento de la economía "a tasas chinas", como también una mejora de la calidad democrática y de las instituciones. Pocos creían que algo de esto era posible en aquel país devastado por el neoliberalismo aquel 25 de mayo de 2003.

En las elecciones del domingo último se expresó un pueblo dispuesto a poner el cuerpo, no sólo con la asistencia a las urnas sino también para mostrar su alegría en los festejos de la Plaza de Mayo y en tantas otras del país. Volvió a salir a la calle como en cada encrucijada de la historia. Gesto que avisa que estará atento para cuidar lo logrado y para afrontar lo que se viene.

A su vez, quienes escriben el relato desde los grandes medios concentrados reiteraron su actitud. Insisten con su lectura política similar a la de 2003.

"La presidenta va por más poder", titulaba La Nación el domingo, como si no se tratara de anunciar comicios democráticos en los que se elegiría al único cargo que votan por igual todos los argentinos, sino una maniobra urdida a espaldas de esos mismos ciudadanos. No conforme con esto, el lunes continuó la zaga con: "A la Presidenta, todo el poder".

Sin embargo, la Presidenta fue mucho más lejos. En el mismo momento en que se conocía una votación récord desde el retorno de la democracia, hacía un llamado a los propios para "dejar de lado vanidades" y construir la unidad, "porque la inclusión no es tarea de una sola persona ni de un solo partido". Mostró que está decidida a conducir a todos los argentinos, que su voluntad es "seguir agrandando a la Argentina".

Se hizo un tiempo para compartir con todos el reconocimiento de que sin Néstor Kirchner "esto no hubiera sido posible" e hizo lo mismo que hubiera hecho él, celebrar en la plaza, con su gente. Con esa juventud que volvió a ese lugar, como él pedía. La misma plaza en la que el pueblo lo despidió hace un año.

El relato sesgado de los "opinadores" de siempre tuvo además otro revés, cuando se conoció que no sólo los mandatarios latinoamericanos saludaron a Cristina por la victoria, como ella se encargó de contar la noche del triunfo. El primer mandatario francés, Nicolás Sarkozy hizo lo propio, y hasta Barack Obama solicitó una reunión bilateral en el marco de la próxima Cumbre del G20.

Además, para enojo de los promotores de la Argentina "aislada del mundo", esta semana se firmó un convenio de cooperación en materia espacial con los EEUU y la embajadora estadounidense Vilma Socorro Martínez afirmó que "el pueblo argentino expresó su compromiso democrático una vez más dándole a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner una victoria contundente".

De todos modos, los medios concentrados perseveraron con la idea de que las relaciones con ese país están deterioradas.

Hace dos semanas planteábamos que el observador que intentase explicar hacia afuera debería extremar su ingenio para justificar lo que para nosotros ya es parte del paisaje: la realidad no deja de desmentir al relato de los medios hegemónicos tanto como su relato falta a la verdad.

Los últimos ocho años nos permitieron aprender a decodificar esa falaz "primera versión de la historia".

Lo prueban el contundente triunfo en todo el país, los guarismos en la zona núcleo de producción agrícola, el último lugar para Mario Llambías en la elección de diputados por la provincia de Buenos Aires y la desaparición política de Elisa Carrió, entre otros datos que la elección arroja.

En esta semana, la sintonía del pueblo con su conductora no sólo se lee en las urnas. Existe una hermandad en las sensaciones que la propia mandataria confesó en público.

La misma presidenta y el mismo pueblo que el domingo bailaron y celebraron juntos la ratificación del modelo, mostraron todo su dolor y su compromiso con Néstor Kirchner. Igual que hace un año cuando la desaparición física lo instaló en el sitial de los grandes hombres de la Patria. Y esto no dicho en letras de bronce, sino con las palabras de quienes lo despidieron bajo la lluvia, mientras exclamaban: "Gracias Néstor. Fuerza Cristina".

Esos días de 2010, nos hicieron vislumbrar que teníamos el número para lograrlo. Ese número se materializó en voluntad y organización. Y hoy representa fuerza. Eso expuso el veredicto de las urnas.

(*) Presidente de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN) y del Consejo Mundial de Agencias de Noticias.
Vicepresidente de Télam

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