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Dos votos
Tanto Neuquén como Río Negro son observadas con una lupa impiadosa
en lo que implicará el voto a favor o en contra de sus dos senadores
oficialistas: Horacio Lores y Pablo Verani. El sistema político
argentino tiene estos momentos, en donde los discursos
esperanzadores chocan contra la brutal necesidad de la política del
corto plazo.
El arte de la interpretación de la realidad es eso: un arte. No una
ciencia, y mucho menos exacta. Es así porque, como el arte, se
admiten tantas interpretaciones de la realidad como sujetos las
hagan. En lo que hace al periodismo, es el consumidor –el público,
los lectores- el que elige seguir tal o cual interpretación, o no
seguir ninguna y quedarse con su propia bronca.
Porque sí, además de ser un arte, es un catalizador de la bronca.
Interpretar, en Argentina, generalmente incluye la calidad de
crítico. Y es mejor criticar estando enojado. No ayuda tal vez a la
lucidez del comentario, pero le agrega sal y pimienta. A los
argentinos nos gusta la comida bien sazonada.
Desde esta columna de opinión –debo confesar que yo opino, no
interpreto- muchas veces se ha dicho que la realidad política
neuquina no tiene libreto propio, sino que se escribe según las idas
y vueltas de una realidad mayor que la contiene, la realidad
nacional. O más estrictamente, lo que pasa y se cocina en Buenos
Aires.
En el actual contexto, se verifica con mayor crudeza esta
circunstancia.
Si uno desprende los hilos de esta realidad, en el afán de encontrar
la sustancia que ha hecho posible el tejido completo, se encontrará
con la evidencia de una coyuntura en la que los gobiernos de la
región, tanto el de Miguel Saiz en Río Negro, como el de Jorge Sapag
en Neuquén, son requeridos por el gobierno de Cristina Fernández
para “dar una mano” en el Senado.
Es una situación ciertamente incómoda. El gobierno de Cristina ha
perdido imagen, se ha deteriorado políticamente, pero conserva los
atributos propios de una endeble democracia como la argentina, en la
que suele mandar el que tiene la billetera más gorda.
Sapag y Saiz son muy conscientes de que dos votos –el del neuquino
Horacio Lores y del rionegrino Pablo Verani- pueden ser
determinantes si la votación para ratificar la resolución 125 y
convertirla en ley se complica.
Saiz necesita respaldar a los Kirchner imperiosamente. La economía
estatal rionegrina está atada de pies y manos a los gobiernos
nacionales desde hace mucho, desde hace casi 20 años, cuando el
Estado rionegrino comenzó un declive financiero que lo hizo colapsar
durante la década del `90.
Sapag no necesita a los Kirchner en la misma medida. Neuquén tiene
resto todavía, aunque no lo sobra nada en función del declive de su
producción petrolera y de la nefasta política de precios de los
hidrocarburos instrumentada después de la salida de la
convertibilidad.
Pero al mismo tiempo está en una coyuntura delicada, renegociando
contratos petroleros de los que espera obtener un plus
presupuestario para llevar adelante una gestión exitosa, pase lo que
pase en el país. Es indudable que lo que busca Sapag es blindar a la
provincia en un contexto que amenaza con complicarse cada vez más,
para entrar de lleno en uno de esos ciclos de vacas flacas que tanto
daño le hacen al país.
Desde este punto de vista, si bien Sapag no necesita decir que sí
obsequiosamente al matrimonio Kirchner, no es menos cierto que decir
que no implicaría el riesgo de vendetta de parte de gente que hace
un especial culto del rencor permanente.
Por eso, el senador Horacio Lores ha hecho un despliegue generoso de
imprecisiones en las pocas palabras que ha pronunciado respecto del
tema de las retenciones móviles. Pareciera que decir algo tan simple
como sí o no a la ratificación del proyecto fuera algo
extremadamente peligroso. Por eso, se dice so, o ni. O nada, en
concreto.
Tanta imprecisión elegante, igual quedará al desnudo por una u otra
posición cuando llegue el momento de la votación. Precisamente, aquí
el tiempo y el momento de la definición son importantes. Es muy feo
que ocurra lo de Julio Arriaga, por ejemplo que primero dijo no y
después sí, con unas pocas horas de diferencia entre una opinión y
otra.
Neuquén, en estos pocos meses de gobierno que lleva Jorge Sapag, ha
hecho un culto del discurso sobre el diálogo, el consenso, la
reflexión, es decir, la posibilidad y capacidad de resolver los
conflictos de la política mediante la herramienta humana más
calificada, el lenguaje y la comunicación que posibilita.
Sin embargo, ha llegado un momento que ningún gobierno con esta
posición desea: el de una situación que no admite más consenso ni
diálogo que el de cerrar filas alrededor de la figura presidencial,
jaqueada como nadie hubiera creído en sólo un semestre de gestión
concreta.
Río Negro pone en juego su delicada situación financiera. Neuquén,
la posibilidad de éxito o fracaso según los planes elaborados en
base al “federalismo de concertación”. Parece mentira que dos votos
signifiquen tanto.
Rubén Boggi
Diariamenteneuquen.com
Somos sapos
Es probable que usted sienta lo mismo que yo: ser un sapo en la
olla, que se va calentando hasta hervir el agua. Nos acostumbramos a
que lo extraordinario pase a ser cotidiano. Que lo anormal sea
normal. Historia de un argentino que –como el sapo- pasó a estar muy
caliente.
Cuenta la leyenda que el sapo fue colocado en una olla con agua
fría, y que lo empezaron a calentar despacito. De esa manera, el
sapo no se dio cuenta hasta último momento que lo estaban hirviendo,
y murió sin sospechar que le habían tendido una trampa letal.
La historia se utiliza como referencia cuando se trata de ilustrar
sobre aspectos políticos de la vida de los humanos. Por ejemplo,
podemos decir que ahora a los argentinos nos está pasando lo del
sapo: estamos hasta el cuello en el agua, que se está calentando de
a poquito, sin que nos demos cuenta.
Costumbre. Uno se acostumbra a lo que no debería. Le doy un ejemplo,
amigo lector: nos acostumbramos a que sea normal que no haya nafta
en las estaciones de servicio. No sólo eso: ya no protestamos por el
precio, tal vez porque estamos felices de poder satisfacer la sed de
nuestro automóvil.
Estamos como el sapo. Alguien fue subiendo el precio de la nafta, y
nosotros lo más panchos. Hoy cargué Fangio XXI (la única que había)
en una estación de servicio YPF de la capital neuquina: 3,237 pesos
el litro. Más 15 centavos por servicio de playa, por litro.
Así vamos. Es normal que no haya aceite en las góndolas de los
supermercados. Ya no nos sorprende que estemos condenados a llevar
un litro por persona de lo que haya, sea de girasol, de soja, de
uva, mezcla, en fin. ¿Cómo tener gusto gourmet en la Argentina de
hoy? Si estamos como el sapo en la olla.
Ya no le damos pelota a nada. ¿Alguien sabe cuántos días de clase
han tenido los chicos en el nivel primario en Neuquén? Nadie sabe.
Pero esta semana, por ejemplo, hubo hasta hoy –jueves 10 de julio-
solo un día de clase de los cuatro posibles. El martes hubo paro, el
miércoles fue feriado, y hoy hay “jornada” y por lo tanto no hay
clases en la mayoría de las escuelas. Fenómeno. Total, ¿para qué nos
sirve la educación a los sapos?
Pero seguimos. Lo extraordinario ha pasado a ser lo cotidiano.
¿Cuándo habla la presidenta por cadena nacional de radio y
televisión? ¿Todos los días, o me parece a mí? ¿Y siempre van a
hacer un acto para que hable ante miles de personas? ¿Y siempre se
va a morir alguien en ese acto? Qué se yo. Los sapos no somos muy
inteligentes.
Avanti, siempre avanti. Lo importante son las convicciones. Si hay
inflación, debe ser porque estamos defendiendo la patria. Estamos
acostumbrados. ¿Qué, ahora tengo que elegir entre Moyano y
Barrionuevo? ¿Pero cómo: no era que había cambiado el país?
Por favor, apúrense. Aumenten el fuego. Que empiece a hervir el
agua.
Rubén Boggi
Diariamenteneuquen.com
Chihuido: breve historia de la
ineficiencia argentina
Los orígenes, allá lejos y hace tiempo, con las empresas estatales.
El resurgir tras la pueblada de Cutral Co y Huincul. Las fantasías,
los proyectos y los delirios de una política energética errática. En
fin: ofrecemos aquí una corta y poco prolija historia del desatino.
Primero fue un proyecto de las empresas estatales argentinas. Agua y
Energía, Hidronor, reunían a técnicos y científicos de valía. Así
nació hace unos 40 años el proyecto Chihuido, integrado por una
represa a construir en la alta cuenca del río Neuquén, y un dique
compensador (Chihuido II) aguas abajo.
Ya se sabía para esa época que la crecida máxima probable (CMP) del
indómito Neuquén podía superar fácilmente los 13.000 metros cúbicos
por segundo. Suficiente para hacer un desastre.
Por distintas razones de nuestra errática política energética, el
proyecto quedó cajoneado, junto a otros tantos de aprovechamiento y
regulación de los ríos argentinos.
En la década del ’80 se alcanzó a terminar grandes represas sobre el
río Limay, como Pichi Picún Leufú y Piedra del Águila. Se reparó
también El Chocón, donde se había registrado una fisura, con un
complejo sistema de túneles por debajo del lecho del lago. Del río
Neuquén, poco y nada.
En la década del ’90, el complejo Chihuido resurgió,
fundamentalmente después que la combinación de la privatización de
YPF y la frustración de la planta de fertilizantes en Cutral Co y
Plaza Huincul, provocó la pueblada en estas comunidades, inaugurando
un ciclo de rebeliones generales y sectoriales que todavía no ha
terminado en Argentina.
Un grupo de ciudadanos, con algunas conexiones políticas un tanto
frágiles, impulsó el denominado proyecto Lolol Co. Básicamente, se
trataba de construir la represa Chihuido I, para desde allí “bajar”
un canal hasta Cutral Co-Huincul. El canal Lolol Co funcionaría por
gravedad, sin necesidad de bombeo eléctrico, y permitiría regar
miles de hectáreas en la zona más árida del centro de la provincia,
transformando así las dos localidades de una cultura petrolera en
extinción, hacia la agroindustria.
El proyecto Chihuido I-Lolol Co comenzó a competir con el proyecto
“multipropósito” de Chihuido II. Este último fue elaborado por una
consultora privada –de la que participaron políticos con conexiones
con el poder de turno- y consistía en una represa –el original dique
compensador del complejo Chihuido- para instalar una central
hidroeléctrica y concretar un canal que llevaría también agua a
Cutral Co-Plaza Huincul, lugar en donde se desarrollaría un complejo
agrícola, que incluiría hasta viñedos y la fabricación del champagne
más austral del mundo.
Entre fantasías y realidades, lobies, presiones y avatares de
nuestra errática política energética, los dos proyectos empezaron a
transitar con eje en dos empresas constructoras fuertes: Pescarmona
(Chihuido II) y Cartellone (Chihuido I). Los dos proyectos pasaron
por la Legislatura, mientras los gobiernos neuquinos iban de Jorge
Sobisch a Felipe Sapag y de Felipe Sapag a Jorge Sobisch.
El contexto nacional, mientras tanto, perfiló un modelo energético
basado en el gas barato y abundante de Loma de la Lata y otros
yacimientos argentinos. Durante algunos años, Argentina vivió la
fantasía del gas inacabable. Las represas y centrales
hidroeléctricas, por lo tanto, no se consideraban rentables. Es
decir, no eran negocio.
Neuquén peleó, con distintos niveles de intensidad, una ayuda
económica del gobierno nacional para emprender algunos de los dos
proyectos, o los dos. Pero los ministros y secretarios del área
energética, tanto durante el gobierno de Menem como durante el de De
la Rúa, bajaban la consigna del para qué, si había gas para todo el
mundo. El disparate llegó al extremo de que los gobiernos (el de la
Alianza en particular) empezaron a alentar la transformación masiva
de vehículos al sistema de gas natural comprimido (GNC). Incluso se
habló en su momento de construir colectivos de larga distancia que
funcionaran a gas, para abaratar el transporte público.
Tras el derrumbe del gobierno de la Alianza, la crisis del 2001, la
asunción de Duhalde, y el proceso que derivó en la instalación
nacional del kirchnerismo, el complejo Chihuido siguió enterrado por
la misma consigna. Todavía se recuerda aquella sonora afirmación de
un recién asumido secretario general de la Presidencia, Oscar
Parrilli: “Chihuido no es un proyecto prioritario”, por aquella
misma razón de que la “onda” eran las centrales térmicas abastecidas
con el gas que todavía era barato y abundante en 2003.
Cuando, en 2006, la crecida de casi 11.000 metros cúbicos por
segundo del río Neuquén dejó flotando la posibilidad concreta de una
catástrofe (que afortunadamente no se produjo), volvió a impulsarse
el proyecto Chihuido desde el Estado neuquino.
A la consigna de controlar el río de otra crecida extraordinaria, se
le sumó el hecho de que de buenas a primeras el establishment
político comenzó a percatarse de que el gas no era tanto ni tan
barato, y que el perfil energético del país empezaba a entrar en una
serie crisis como producto de la combinación de factores, como una
creciente demanda que dejó al descubierto todos los años sin
inversión que habían pasado, entre ensayo y error, en la errática
política energética nacional.
Igual, después de la inundación, comenzó a relativizarse la urgencia
de regular el río Neuquén, con esa asombrosa capacidad de los
argentinos para banalizar situaciones. Se dijo que la crecida había
sido extraordinaria, histórica, y que por lo tanto ahora vaya a
saber cuántos años pasarían para que se repitiera un fenómeno tan
excepcional.
Dos años después, en este mayo del 2008, el río volvió a demostrar
que la meteorología y las disciplinas que estudian el comportamiento
de las variables naturales no garantizan que los hechos ocurran o
dejen de ocurrir. Chihuido está más cerca: el gobierno nacional
finalmente ha dado el okay, y el gobierno neuquino prepara la
licitación.
Sin embargo, dos certidumbres son insoslayables: que el tiempo que
se perdió no se recupera; y que hará falta todavía mucha convicción
política para consolidar una real política de Estado, que termine de
una vez por todas con los vaivenes y las oscilaciones coyunturales
en la planificación energética argentina.
Rubén Boggi
diariamenteneuquen.com
Volcanes activos en la Cordillera
Erupciones volcánicas de gran magnitud, que suceden en el planeta
cada 50 mil años, “podrían ocurrir en cualquier momento.
Por Norberto Ovando*
En la Cordillera de los Andes hay un centenar de volcanes activos, y
algunos de ellos presentan grandes riesgos para la Argentina
sobresaliendo los que se encuentran próximos a las provincias de
Neuquén y Chubut que pueden verse seriamente afectadas, y una vasta
zona del país sufriría las consecuencias de una lluvia de cenizas.
En el Planeta se han identificado aproximadamente 1.500 volcanes
activos, de los cuales un centenar se encuentra en Chile y muchas de
sus cumbres en territorio compartido con Argentina, en la cordillera
de los Andes, que conforma el denominado "Cinturón de Fuego del
Pacífico", una franja estrecha que bordea la cuenca del Océano
Pacífico desde la costa occidental del continente americano.
Los volcanes no se distribuyen al azar, sino que se ubican,
principalmente, en los bordes de las placas que forman la corteza
terrestre. En la Cordillera de los Andes hay unos 600, y el tramo
argentino-chileno presenta diferencias estructurales entre el sur,
el centro y el norte.
En el sur, la cadena es delgada y con un importante volcanismo
activo que se inició en la Era Cuaternaria, e incluso continúa en la
actualidad. El tramo central, entre el centro norte de las
provincias argentinas de Mendoza y La Rioja, la Cordillera es más
ancha, y se extiende casi hasta la provincia de Córdoba. Se
caracteriza por tener las mayores alturas de la cadena sudamericana,
como el Cerro Aconcagua, y si bien carece de volcanismo activo en
estos días, es una de las zonas más sísmicas del planeta. En el
norte, la cadena vuelve a tener volcanismo activo y gran actividad
sísmica.
Los volcanes más activos de Chile son el Llaima de 3.125 metros de
altitud, se le denominó Imperial en los primeros tiempos de la
Colonia, y el Villarrica, con un récord de 10 erupciones cada uno en
el siglo XX.
También el volcán Carrán, cercano a Riñinahue, en la zona sur de
Chile, tiene alertados a los vulcanólogos desde que se registran
numerosos movimientos de menor envergadura.
Las poblaciones argentinas que se encuentran en zona de "peligro
volcánico" son Caviahue y Copahue (provincia de Neuquén), que se
ubican dentro de la denominada Caldera del Agrio y en las
estribaciones del volcán Copahue que se encuentra activo.
"Este volcán es el más peligroso para el país. Ha tenido pequeñas
erupciones en forma repetida y cortos periodos. Tiene un lago muy
ácido en su cráter y puede volver a entrar en erupción.
En el país "no hay conciencia de los peligros que puede producir una
erupción" y los expertos de la -AAPN-consideran crucial este tema,
debiéndose desarrollar y ejecutar medidas de prevención porque los
daños pueden ser reducidos si se desarrollan planes de contingencias
implementados con la suficiente anterioridad.
Lluvia de cenizas, el peligro latente para Argentina
Una erupción en cualquiera de los volcanes ubicados en Chile puede
hacer que una lluvia de cenizas atraviese todo el territorio
argentino debido a que la orientación de los vientos predominantes
en esas zonas es de oeste a este. Ese fenómeno acarrea graves
perjuicios económicos y ambientales.
Los volcanes activos más importantes que pueden afectar al país son
el Lascar, el Putana y el Lastarria, en la región noroeste, el
Quizapu, ubicado en territorio chileno, a la altura de Mendoza
(andes centrales) y el Peteroa, el Copahue, el Lanín, el Villarica,
el Llaima, Chaitén y el Hudson, en la región patagónica (andes del
sur).
Los volcanes son válvulas de seguridad que liberan el exceso de
energía de la tierra y son producto del magma, material de que está
compuesto el manto terrestre. Cuando el magma alcanza la superficie
de la tierra recibe el nombre de lava y es el fenómeno natural
llamado erupción.
"Como Argentina no es un país con un historial de volcanes activos,
no hay conciencia de los peligros que puede producir una erupción. Y
si la hubo en algún momento fue luego de la erupción del Quizapu
ubicado en la frontera argentino-chilena, a la altura de Malargüe,
en la provincia de Mendoza en 1932 y la del Hudson en 1991, pero el
tiempo se ha ocupado de que todo se olvide".
*Vicepresidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales –AAPN-.
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA -.
El ciudadano-cliente
Se han realizado
demasiados análisis en nuestros días sobre el gen del político
argentino. Someras investigaciones han detectado distintos tipos de
conductas y todas cotizan en baja para la opinión pública. Hasta el
caso más festejado, el político honesto, nace con el funesto aura de
la declinación hacia algún futuro acto turbio. En la década pasada,
acompañado por el nacimiento de la convertibilidad, se pudo observar
cómo un nuevo tipo de hombre comenzaba a posicionarse en los
primeros planos de la política; en detrimento de los viejos
representantes que hacían carrera desde jóvenes y llegaban con
experiencia de gestión. Los empresarios exitosos desembarcaron en
los gobiernos exhibiendo chapa de líderes en el ámbito privado. Y no
sólo se afincaron en cargos electivos, muchos fueron incorporados a
carteras relacionadas con sus empresas por el gobierno nacional de
ese entonces, para reforzar su política "liberal de mercado".
Como en todo, la fascinación por estos perfiles mermó cuando la
política volvió al centro de la escena, desplazando a la economía.
En un contexto internacional distinto al de los 90 y con una
economía más focalizada a la producción local que a los mercados
internacionales, este tipo de protagonistas que trataban de ejercer
el gobierno como manejaban sus empresas, cayeron en desuso. Esta
raza comenzó a ver su extinción a manos de hombres que pertenecían a
la rama más novedosa de la vieja política, que se autodenominaron
"nueva política".
En un contexto de país bastante distinto a aquel y bajo la acusación
de estar siempre a contramano del país, Buenos Aires ha elevado a la
función de Jefe de Gobierno a un empresario que cabe perfecto en el
traje de aquellos hombres de los 90. Aunque ese traje venga cargado
con falta de experiencia política, de gestión, y un nutrido número
de asesores que guardan intereses poco claros. Y es en ese primer
punto donde se notan las falencias más importantes de su novel
gestión gubernamental.
La búsqueda de ajustar, ante el déficit entregado por Telerman, lo
llevó a elevar los impuestos de ABL de manera arbitraria, de golpe y
hasta en un 250% en algunos casos. La lógica empresarial de Macri y
su grupo de asesores lo llevó a conseguir dinero a cambio de un
incremento que no todos los ciudadanos pueden pagar. Esto se hizo
apresuradamente en lugar de anunciar a largo plazo un aumento
paulatino y chequeado casa por casa el revalúo. También denota un
alto grado de inexperiencia el anuncio de darle prioridad de
atención a los porteños en los Hospitales Públicos de Buenos Aires,
ya que se sabe que el Gobierno Nacional destina partidas para
abastecerlos porque no sólo atienden a bonaerenses, sino a personas
de todo el país. El ex presidente de Boca quiere mostrarse del lado
de los porteños a ultranza, pero casi ninguno de los habitantes de
Buenos Aires está de acuerdo con esta política.
Con respecto a los golpes de efecto, hacer reuniones de gabinete en
lugares públicos parece acto de ingenuidad porque, aunque tengan las
puertas abiertas, nadie va a acercarse y presenciar las reuniones de
gabinete un gobierno, más bien prefieren recibir el material
procesado por los medios de comunicación. Poca repercusión tienen y
poca repercusión tendrán, a menos que se encuentren en una situación
crítica de gobierno; pero en esos casos no será posible que las
hagan de esa manera. Los gestos de corte empresarial para generar
empatía entre los empleados y la empresa no tienen demasiada
semejanza si se llevan al plano gubernamental. Los ciudadanos están
identificados con Buenos Aires, no así con algunos gobiernos.
Existe un punto en el que sí se puede encontrar semejanzas entre
Mauricio Macri y quienes él mismo tilda como integrantes de "la
vieja política": a menos de tres semanas de su asunción ya rompió su
primera promesa de campaña con el anuncio de no renovar 2000
contratos a personal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Consultado en campaña por este tema dijo que no iba a despedir a
nadie que trabaje. Difícil es comprobar si las 2000 rescinciones
fueron a empleados denominados ñoquis, pero el número es alarmante.
La relación de este tipo de políticos empresarios con sus votantes
encierran un doble proceso donde las fronteras entre ellos son poco
claras. En lugar de un Jefe de Gobierno que las relaciones sociales
de sus gobernados, dando equidad y coexistencia a las demandas de
cada uno de ellos; se observa a un empresario que trata a sus
votantes como clientes.
Cuando el Jefe de Gobierno porteño se apresura a dar respuestas a
los reclamos, no da cuenta que los derechos de uno terminan cuando
empiezan los del otro. Esta forma de tratar a los vecinos como
clientes, mediante la realización de acciones rápidas y
mediáticamente satisfactorias para dar golpes de efecto ante los
reclamos sociales, encierra una desatención a los reclamos de fondo
y los problemas de infraestructura. Esta falta de visión, con el
tiempo, redundarán en todo tipo de falencias sociales y
estructurales que pueden terminar en problemas sociales mucho
peores. Las consecuencias de estos actos se ven muchos años después
de la administración. Algo que las urgencias del Buenos Aires de hoy
no pueden darse el lujo de pasar por alto.
Diego Gonzalo Diaz
Licenciado en Periodismo
diegogonzalodiaz@gmail.com
“El Ferrocarril Trasandino del Sur no
debe ser paralizado, ni mucho menos pensar que no es una obra
prioritaria”
Con sorpresa, no
falto de bronca y decepción, he leído que el nuevo Gobernador de la
querida provincia de Neuquén Jorge Sapag, ha decidido derivar los
fondos destinados a la ansiada y postergada construcción del
Ferrocarril Trasandino del Sur a otras “obras que considera
prioritarias”, por que según el mandatario “no pueden hacer solitos”
este ferrocarril que es de una enorme trascendencia, tanto regional
como de complementación económica y de mayor acercamiento con la
hermana República de Chile.
Es la primera vez que ocurre, desde un Gobierno del Movimiento
Popular Neuquino, desde los Sapag -y el es uno de ellos- pasando
por el excelente Gobernador Pedro Salvatori y el propio Gobernador
saliente, Jorge Sosbich, el renegar de un compromiso como este. No
fue solo el sueño de Sosbich, sino de todos los Gobernadores que
precedieron a Sapag y por que no decirlo del suscripto, quién fue
autor de la Ley por el mencionado Ferrocarril.
Jamás, repito jamás se discutió siquiera el volcar ese dinero a una
obra de tal trascendencia de la zona franca en la “punta de rieles
de Ferrocarril Trasandino del Sur” para “oh sorpresa” concretar la
zona franca de transferencia ¡¡otra vez el camión!! y un posible
Parque Industrial.
¿Qué le paso a Sapag? ¿Reniega de sus genes y del compromiso
histórico que la provincia de Neuquén tiene para con este
Ferrocarril del Sur que fue durante años –más de 20- motivo de
compromiso político de los sucesivos Gobiernos de esa querida zona
de Zapala?
Si fuese necesario la Asociación que presido en forma Ad Honorem
tiene suficientes estudios realizados, más conclusiones del XXI
Congreso de la Asociación -llevado a cabo entre el 30 de agosto y el
04 de septiembre del corriente, en Bs. As.- donde se demuestra
científicamente que los países más desarrollados del mundo vuelcan
enormes sumas de dinero en este, el único sistema de transporte
terrestre que tiene enorme capacidad de transporte de personas y/o
cargas sin atacar al medio ambiente, con muy poco consumo de
combustible no renovable, sin accidentes y alta seguridad en el
traslado.
Esta Asociación del Congreso Panamericano de Ferrocarriles le
solicita al Gobernador Jorge Sapag, revea una decisión política que
atrasará por décadas el desarrollo de la región y la integración con
el país de Chile.
Quedando a disposición del Gobernador Sapag, me despido.
Lorenzo Pepe
Presidente Honorario de la Asociación del Congreso Panamericano de
Ferrocarriles
Un emocionado recuerdo de Olga Lione
Un lector de
Diariamente cuenta cómo la periodista recientemente fallecida en
Cutral Co ayudó a su familia en un duro episodio de la dictadura
militar.
En mi familia nunca olvidaremos el gesto valiente que tuvo Olga en
aquel mes de junio de 1978, cuando a mi viejo vinieron a buscarlos
los militares a nuestra casa en Cutral-Co.
- ¿A donde lo llevan? Preguntó mi madre.
- No se haga problema, en un rato vuelve. Respondió un militar de
bigotes bien recortados y piel morena.
Habrán pasado 30 minutos desde que se llevaron a mi viejo, cuando
llegó Olga Lione a casa. Mi madre lloraba y los cuatro hijos, todos
chicos, no sabíamos que hacer para consolarla.
- Tratá de calmarte, yo voy a averiguar donde lo llevaron- Dijo
Olga.
Mi viejo militaba en el (peronismo) Auténtico. Cuando vino el golpe
sabía que los tiempos por venir iban a ser muy duros. Y así fue.
Los "compañeros" excepto uno, brillaron por su ausencia. Olga, lo
conocía a mi viejo de joven. No eran amigos, ni participaba
políticamente. Solamente le bastó conocerlo.
Ella seguramente sabía que a nuestra casa la estaban vigilando, pero
no le importó. Con gran valentía, Olga nos visitaba diariamente. A
plena luz y hasta nos dejo algo de dinero para que podamos tirar.
Qué mujer!!!
En la comisaría no quisieron decirle a mi madre donde estaba mi
viejo. Lione mientras tanto estaba en plena etapa de búsqueda.
Eran tiempos duros, donde andar preguntando por un detenido
político, era pesado y muy arriesgado para quien se atreviera a
hacerlo.
A ella eso no la amedrentó. Sabemos que buscó, no sabemos a quiénes
pregunto. Lo que sí sabemos es que fue la única persona que se jugó.
Mi viejo estuvo una semana desaparecido. Todas las puertas estaban
cerradas. Mi madre y el solitario compañero de militancia de mi
padre, ya no sabían dónde preguntar.
Recuerdo que a los pocos días llego Olga emocionada, abrazó a mi
vieja y le dijo:
- Lo tienen en la U-9. Está bien. Ahora vamos a ver como podemos
hacer para que puedas verlo.
Ese coraje de Olga, esa gran ayuda que nos dio nunca lo olvidaremos.
Hoy, si en alguna charla surge el recuerdo de aquellos tiempos, lo
primero que recordamos es Olga Lione.
Mi viejo está vivo. Seguramente la valentía de Olga ayudó.
Se fue una gran mujer solidaria. Nuestra familia nunca dejó de
agradecerle su enorme gesto desinteresado.
Nuestro más sentido pésame a toda su familia. Seguiremos
recordándola con mucho afecto y respeto.
Hugo Marin
Nota publicada en Diariamenteneuquen.com.ar
Por Carlos
Fuentealba, presente
Es difícil aceptar
que la verdad no salga a la luz; y más difícil es ser testigo de
cómo se intenta tergiversar hechos y realidades irrefutables.
Nadie duda a estas
alturas de que la muerte de nuestro compañero, el profesor Carlos
Fuentealba, está intentando ser situada en el lugar de las causas
irresueltas, que para nuestro infortunio abundan en nuestro país.
¿Ese es un ejemplo
que nuestros alumnos deben ver?
Pues ese es el
mensaje, estimados gobernantes, que desde el lugar que les compete
parecen estar dando.
Cuando un alumno
comete una injusticia en un establecimiento escolar, se arbitran los
medios necesarios para que se esclarezca, estableciendo
responsabilidades y tratando de aclarar hasta el mínimo detalle lo
acontecido.
En estos días, en
el que un hecho lamentable también de asesinato -pero entre
alumnos- azotó la opinión pública y con el que quedásemos
estupefactos, no se tardaron ni veinticuatro horas en conocer las
circunstancias que rodearon al hecho. Es más, se supo detalles que a
mi entender no deberían haber trascendido por tratarse de menores.
Yo me pregunto,
¿por qué a pesar de haber transcurrido seis meses del asesinato que
conmoviera también a la ciudadanía no podemos contar con una
explicación verdadera de lo que sucedió que lleve a los responsables
donde deben estar: juzgados, procesados y encarcelados?
¿Tendremos que
seguir fingiendo que existe una justicia?
Yo prefiero creer
que NO y seguir luchando para que así sea; al menos es ese el
ejemplo que mi madre me diera toda la vida y que diferentes
circunstancias a afrontar hagan que deba seguir permanentemente: No
claudicar ante lo justo, ni acallar los reclamos que nos hace la
conciencia.
Es por eso que no
bajamos los brazos, que en este recuerdo va un dolor sentido y
revivido muchas veces, las necesarias hasta que nuestro colega pueda
descansar en paz y su familia pueda corroborar que no han luchado en
vano.
Prof. Verónica
Andrea López Villar
DNI 17322100
Adiós al amigo
Néstor Alejandro
"Nito" Ivanoff falleció trágicamente el 6 de Febrero.
Tenía 45 años y una larga
trayectoria como periodista, pero mas que nada era un ser humano
extraordinario.
En todo momento con una sonrisa en
los labios y una mirada afable, Nito desparramaba alegría y "buena
onda" hasta en los momentos mas difíciles.
De un corazón enorme, nunca dudó en
darle una mano al amigo.
Siempre con un proyecto en mente,
Nito era una persona que permanentemente buscaba mejorar en su tarea
periodística.
Quien esto escribe le agradece
haberle dado la idea hace poco mas de siete años, de crear un diario
en Internet, ya que en ese momento intuía que era una herramienta
extraordinaria de comunicación.
Comenzamos a darle forma hasta que
unos meses después partió a Neuquén para trabajar en la Legislatura.
Con el diario ya funcionando en la
red siempre aportó su conocimiento periodístico, pero
fundamentalmente acompañó este proyecto y sobre todo permitió que
mas allá de la distancia entre San Martín de los Andes y Neuquén,
nuestra amistad creciera y se consolidara.
Hoy no estás mas entre nosotros en
cuerpo, pero tu presencia seguirá viva y latente en nuestras vidas.
Fabián Arrouzet
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